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viernes, 10 de diciembre de 2010

¡¡Ganador del año 2010!!

Y acá llega el “Ganador” más esperado del año xD
El Ganador del año es una competencia para todos los que fueron ganadores de los meses de este año.
Así que durante el mes de diciembre se abrirá un tema para todas las frases, relatos y poesías (respectivamente), que ganaron en cada mes del año. Allí podremos votar por el ganador del año de LW.

Noviembre será el último mes con “normalidad”, luego, se empezará con esta actividad, hasta retomar, ganador del mes del año siguiente, en febrero.

Los premios serán especiales, y las plumas y estrellas se juntarán con las que ya tengan en el perfil para ganarse un premio real

El modo de votación no será como el del resto de los meses, no tendrán que calificar, simplemente elegir a tres de los trabajos.


Si deseas votar entra aquí:

Frase

Poesía

Relato

Ganador del mes de Noviembre

BLOG:

Relato



El relato ganador de noviembre es ¿Sabes, Ray? de MBree. Si quieres leerlo entra aquí. Es el segundo relato.


Su premio:






Poesía



Las poesías ganadoras de noviembre son Aprendiendo a jugar de Gabys y La zona gris de Anthony Tesla. Si quieres leerlas:

*Gabys: Entra aquí (segunda poesía).
*Anthony Tesla: Entra aquí.



Sus premios:







Frase



La frase ganadora de noviembre es "La vida no es injusta ni apesta: nosotros la hacemos injusta y nosotros le damos su peculiar esencia." de Anthony Tesla.


Su premio:





Entra aquí para ver el subforo de Ganador del mes.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Ganador del mes de Octubre

La poesía ganadora de octubre 2010 es...

UN ENORME EMPATE NUNCA VISTO:

Las piezas de Shika

Era locutora de Shika

Rutina de Gabys

Beber de ti de Gabys

Carrusel de Anthony Tesla

Premios:





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La poesía ganadora de octubre 2010 es...


Guerrillero de Anthony Tesla

Premio:



_______________________________________________________________


La frase ganadora de octubre 2010 es...


La N°2 de Ryuga

Premio:


miércoles, 6 de octubre de 2010

¡Novedades!

¡Hola! Perdón por el gran retraso en la actualización del foro. Ahora volvemos para ponernos al día =)

Para no extender demasiado esto voy a poner los resultados de las últimas actividades con sus respectivos links, sin dejar los textos en sí.

Ganador del mes de Mayo 2010

Relato:
Gabys con el relato Leslie

Frase:
Hikari con la frase número dos

Poesía:
Luchy Rct con la poesía "Llora" y Mafdd con la poesía "El naufragio"

Ganador del mes de Junio 2010

Relato:
Fight, Drgus, Sex and Rock n' Roll de MBree

Frase: L
oca desvariada, frase N° 2

Poesía:
uzumaki_yuske con la poesía Deja que broten tus lágrimas

Ganador del mes de Julio 2010

Relato:
Luchy_Rct por su texto "Millones de Personas"

Frase: Gabys con su frase N°2

Poesía:
Luchy_Rct y uzumaKi_yuske

Ganador del mes de Agosto 2010

Relato: Gabys con "Cuando sabe ver" y Luchy Rct con "Instantes"

Frase:
Gabys con su segunda frase y Shika con la primera.

Poesía: Luchy Rct con "Llanto en la risa"

Ganador del mes de Septiembre 2010

Relato: Hikari con "lo que callamos" y Luchy Rct con "leyenda de sabiduría"

Frase: Hikari con su segunda frase

Poesía: Hikari con "Tú, yo, playa y mar" Gabys con "Amor intenso" y "Fulana diva en la noche perdida" y Luchy Rct con "Oda a Nicole Leguay d' Olivia"

Acá les dejo el link de los Ganadores del mes


sábado, 1 de mayo de 2010

Ganadores de Abril 2010

Frase
Cindel23
El destino lo forjamos con nuestros sueños .

Hikari
El amor empieza con un juego de seducción, comienza con una mirada, nace con las palabras, se saborea con un beso y muere con un desencanto

Poesía
AngelitoAzul

Mi mundo Cae

Todo siempre se derrumba
Los castillos se caen
Los sueños se rompen.

Siento que me ahogo,
Siento que caigo,
Tiemblo por dentro,
Lloro en silencio.

Me ahogo en el llanto
Que siempre guardo.
No te lo digo,
Es mi secreto más guardado.

Mi mundo se está cayendo.
Apagando mis sonrisas
Destruyendo mis sueños de niña
Hundiéndome en la desolación.

La escritura es mi salvación,
La cuerda que me sostiene
En el abismo de la desolación.


Relato
whisper

ZOO
En un momento, todas las puertas de aquél endiablado zoológico fueron abiertas de par en par. Todas excepto una: la puerta de salida. Segundos más tardes del chirriar metálico de las puertas, la joven se vio rodeada por decenas, centenas de animales que la asustaban.

Lo primero que escuchó, fueron las hienas. Hábiles, pequeñas, se colaban por entre las patas de los animales más grandes, se escurrían entre los demás siendo las primeras. Y reían. Reían como locas sin motivo alguno. Reían para parecer felices, para parecer que les daba todo igual, para sentirse por encima de todos los demás. Pero, en el fondo, no eran más que criaturas carroñeras incapaces de gruñir o pelear.

En un rincón, rezagados, se quedaron los elefantes. Tenían bastantes pocos, pero se las habían apañado para permanecer juntos. Se sentían demasiado importantes e inteligentes como para mezclarse con los demás animales. No, a ellos les gustaba estar solos, en compañía de sus similares, y poder discutir sobre quién tenía la cabeza más grande o la mayor masa cerebral. A pesar de sus colosales tamaños, jamás competían por ver quienes eran más fuertes, ni quienes valían más que otros. Por que sabían que, cada uno de ellos, valía muchísimo más que todos los animales juntos.

Pero sin duda, los que más le aterraban, eran los gorilas. Los simios en general. Querían seguirle el ritmo a las hienas, pero siempre se entretenían peleándose entre ellos. Gritaban, pegaban y golpeaban a cualquiera que se les pusiera en medio, ya fuera simio, elefante o ardilla. Lo que más le gustaba era, una vez libres, pelearse entre ellos. Para demostrar su virilidad, para defender a sus hembras o, simplemente, por atormentar a los más débiles. Pero estaban tan cegados en su egocentrismo que no eran capaces de ver lo que ocurría a su alrededor.

De manera más tranquila, salían las jirafas. Desde sus altas cabezas, oteaban todo el lugar, observando dónde estaba cada animal, y qué hacían. Los vigilaban, creyéndose mejores que todos ellos, por que eran las más altas y nadie las podría ganar en eso. Por que, quisieran o no, los demás siempre terminarían recurriendo a su largo cuello, su mejor cualidad, para llegar allá donde nadie más llegaba. Al ser tan y tan altas, las jirafas eran incapaces de escuchar los murmullos que nacían a sus pies y se perdían a medio cuello. Tan solo podían oír e interpretar, a su gusto, aquellas palabras. Desde su mundo de alturas, eran incapaces de escuchar a los demás animales, por más que estos les gritasen.

Pero en aquél lugar había muchos otros animales. Felinos, silenciosos y elegantes felinos, que pasaban por su lado como quien camina solo por la calle. Eran invisibles, y el mundo era invisible para ellos. Eran admirados, odiados y aborrecidos por todos los que intentaban llegar a ellos. Por que ser un felino es ser alguien. Es tener garras, y pelaje, y unos fuertes dientes. Era un gran club selecto al que los ornitorrincos jamás podrían acceder.

Pobres e incomprendidos ornitorrincos. Eran criaturas extrañas, diferentes. Eran castores, pero eran patos. Gallinas y lobos. Podían nadar, pero también correr. Y corrían, corrían mucho, por que los demás se divertían a su costa. Por que eran diferentes, y lo sabían. Pero tan centrados en sus diferencias estaban, que jamás se les ocurrió luchar por sus derechos.

Y los animales seguían ahí, rodeándola, asustándola. Se sentía encerrada en una jaula, cuando todos los animales habían sido liberados de esta. El desfile de criaturas proseguía, a su alrededor. Rinocerontes, hipopótamos, cocodrilos, flamencos y suricatos. Los koalas y los canguros se alejaron, por si acaso había pelea. Pero no hubo tiempo. Por que cuando su temor había crecido hasta hacerla temblar de los pies a la cabeza, la campana sonó y todos los animales volvieron a sus aulas. Perdón, quise decir jaulas.

viernes, 30 de abril de 2010

Ganadores de Marzo

Frase
Gabys
Si uno quiere puede, no hay imposibles solo personas que se rinden.

Shika
Las heridas del corazón nunca sanan, pero siempre dejan de sangrar.

Poesía
Hikari
La luna está sola, tan lejana, tan inalcanzable,
aunque lo intento no puedo tocarla,
Aunque mis manos hagan el ademán de encerrarla,
no puedo apresarla.

La miro en la distancia y siento pena,
Pena de ella, pues la soledad opaca su blanca cara,
Y sólo la oscuridad la abraza

La luna es hermosa y efímera.
Su belleza es traicionera y su compañía pasajera…

Así como tu amor, se evapora al amanecer,
así como tú, se marcha cundo no quiere ser vista
y me abandona cruelmente en soledad.

Pero así como tú, a la luna no le gusta mostrase débil,
Prefiere esconder sus lágrimas,
y con su figura imponente ser la reina del cielo,
Una reina inmaculada,
que a pesar de estar por cientos de estrellas rodeada,
No puede ser tocada.

La luna está sola, la he escuchado llorar, así como a ti,
Que con llanto silencioso fuiste cobarde
y volviste a la comodidad de engañarte.
La diferencia amor, es que a la luna nunca la podrán consolar,
Sin embargo tú me tienes aquí y cuando desees ese abrazo,
Estaré esperando por ti.

Relato
Hikari
La luna y el sol

Los dos nos miramos, no supe que hacer, era la primera vez que me sucedía algo como eso y no entendía qué estaba pasando en ese momento. Sus ojos negros destellaban ardiendo de emoción, y me pregunté cómo eso podía estar ocurriendo, era simplemente insólito.


Me moví comprobando no estar imaginando cosas y él me siguió con embeleso sin perderme de vista. Un nudo se formó en mi garganta y no pude decir nada, justo en ese momento, justo cuando la posibilidad de hablarle se volvía tangible por un fugaz instante no lograba hacerlo.


Cuantas veces había gritado su nombre sin que mi voz llegara a ningún lugar, muchas fueron las caricias en las que no lo pude tocar, demasiados los besos que se desvanecían sin siquiera rozar sus labios y cuando al fin mis ruegos fueron escuchados el miedo encogía mi corazón inerte y la inseguridad congelaba mis obsoletas cuerdas vocales.


—Berenice —lo oí decir en un susurro que el viento se encargó de arrastrar hasta mí.


Expectante esperó la respuesta que nunca obtuvo, esbozó esa sonrisa que conocía demasiado bien, estaba nervioso y su corazón bombeaba sangre a mayor ritmo que el normal.


Habían pasado muchas años desde que el invierno caló mis huesos por última vez, desde que una mariposa reposara en mis dedos en primavera o el sol quemara mi frente en tardes de verano. Yo no sentía nada, pero pese a no poder sentir su calor contra mi cuerpo, ni llenar mis sentidos con su aroma podía ver el mundo a la perfección; contemplarlo, seguirlo de forma silenciosa y admirar el mundo de los vivos, en cambio para él yo sólo era una sombra, un roído sonido de algún eco lejano, el vapor de su ducha o el aire de su aliento contra un cristal. Él no podía verme… o ese creía.


Nunca imaginé encontrar mi reflejo en el espejo una vez más, a esas alturas había perdido las esperanzas de que ese remolino de sensaciones bailara en mi estómago otra vez y la luz incidiera sobre mi cuerpo iluminando mi piel en lugar de atravesarla, volviéndome parte de ella.


Con los ojos cristalizados y la boca entreabierta me volví a él con un profundo temor sacudiendo mi frágil figura. Tenía miedo, no de lo que encontraría al levantar la vista, sino de que todo se desvaneciera y lo viera concentrado en su lectura como todas las noches sin imaginar que lo vigilaba. Su bolígrafo cernía sobre el papel, pero ya no hacía anotaciones, estaba tieso y pocos segundos después cayó rebotando en un golpe seco contra el mosaico del piso. Suspiré aliviada al ver que Luca aún notaba mi presencia.


Llevaba tanto tiempo sin pertenecer al mundo de los vivos que respirar se me volvía dificultoso y el oxigeno entrando a mis pulmones me causaba un suave cosquilleo. Le miré y mordí mi labio todavía sin habla.


No me permití creer que aquello fuera cierto, permanecí quieta, pensando en las posibilidades de que eso fuera real. En los cientos de días que llevaba siguiéndolo no fui más que la luz que baña los pétalos de una rosa que él observaba nostálgico, mis suspiros la suave brisa que la balanceaba ante sus ojos, mis manos el escalofrío que avanzaba por su piel y mi risa el ruido del viento al correr salvaje. Yo no existía, ya no más desde el fatídico día que un accidente me despojo del mundo terrenal separando nuestras pasiones para siempre, colocándonos cerca, muy cerca y a la vez cruelmente lejos, separados por la carencia de un cuerpo material que me permitiera abrazarlo.


El mortecino resplandor de una lámpara iluminaba precariamente la habitación, todo estaba igual que siempre, nuestras fotografías adheridas a la pared, sobre el buró el viejo libro que nunca terminé de leer, la ropa desordenada en el cajón y nuestra cama tan suave como la recordaba…


—Te extrañé —me confesó visiblemente conmocionado— Oh Dios, debo estar enloqueciendo —musitó revolviéndose el cabello —, te extraño tanto que no puedo dejar de verte a donde quiera que vaya. Esto no es más que una ilusión —se intentó convencer apretando los puños.


—No es una ilusión…o si lo es, quiero que dure para siempre —finalmente me atreví a hablar.


Bruscamente clavó su mirada en la mía. Nos echábamos de menos y, aunque de un modo u otro jamás me separé de él, el dolor de la distancia era compartido.


No estaba segura de cuánto duraría ese mágico encuentro, tampoco tenía la menor idea qué sucedía, era ilógico, él estaba vivo y yo muerta. Resultaba tan imposible como el amor entre la luna y el sol, ese par de astros celestiales que se amaban sin tocarse, nosotros éramos así, nos queríamos pero no podíamos estar juntos, deseaba con desesperación beber de sus labios, pero el agua nunca tocaba mi boca, y la línea que nos separaba no podía ser cruzada. Así como la luna y el sol que jamás se encuentran, nosotros dos nos habíamos reducido a dos almas incapaces de alcanzarse.


Antes de que nuevamente me esfumara como una mera fantasía debía aprovechar la oportunidad que se me daba, si era real o falsa poco me importaba.


—Te amo Luca —musité débilmente, diciendo lo que no tuve tiempo a decir tiempo atrás, cuando prisas exageradas me hicieron salir de casa sin despedirme, —siempre lo haré.


Extendí mi brazo, temblorosa y Luca me imitó buscando ese contacto deseado. Mis manos sintieron las de él, quemaron mis yemas justo antes de que se desvaneciera en la luz y me vuelva invisible a sus ojos una vez más.


No sabía qué se trato todo eso, qué ente maravilloso nos brindó la ocasión de decir lo que no pudimos decir en el pasado y sentir una vez más el amor del otro. Sea lo que sea estaba muy agradecida. Ese sería mi secreto, ningún otro espectro se enteraría y sabía que Luca también callaría para siempre ese momento, completamente consciente de que fue de verdad.


Me asomé a la ventana sin despejar mis pensamientos cuando algo me sorprendió en el cielo, éramos como la luna y el sol, pero olvidaba que ellos se aman tanto que rompen las barreras de vez en cuando, y todo por un simple contacto.

Sonreí cuando en mis pupilas sin brillo se reflejó un eclipse.

Porque existen amores tan grandes, tan reales... que incluso superan el tiempo, la distancia y la realidad.

Shika
Por siempre

La felicidad se centra en el medio de mi pecho, cuántos días esperé para poder tener esta oportunidad, cuántos para poder disfrutar de esta noche mágica, de un momento único.
Preparo mi ropa, la acomodo prolijamente en la silla de mi habitación. Realmente tengo todo lo que deseo, todo, absolutamente todo y más…. Excepto por ella, tengo una maravillosa voz, tengo habilidad con la música, pero me falta algo… ella, esa hermana que nunca tuve, esa madre que desapareció, mis días se resumen a una eterna espera, una espera que ansía su voz, su amor, su compasión.
Todavía recuerdo cómo me fui con lágrimas en los ojos cuando no aceptó mi invitación, le ofrecí todo lo que tenía y más, le daba todo, completamente, pero sólo firmó mi autógrafo y unos hombres me alejaron de ella…. Pero ahora todo sería diferente, ahora ella iba a ser mía, me iba a cuidar, íbamos a estar juntas por siempre.

Apenas unos minutos y sale, a llenarnos con su voz, con su música, con su alma hecha notas, entregando su corazón a aquellos que la admiran. Adrenalina, emoción, mucho movimiento, mis pulmones respiran el escaso aire, mis oídos se llenan de unas dramáticas melodías… yo disfruto el show, pero también la espera.

Siento cansancio, pero no el suficiente como para dejar pasar la oportunidad. Desgraciadamente tengo que deshacerme de algunas vidas en el camino… pero llego, y la espero… sola en ese pasillo. Pobre, una mujer inocente que ignoraba que muchos habían muerto ya, que muchos iban a llorarla después…. Pero ella me iba a agradecer, iba a ser feliz, a mi lado, madre e hija.


Golpeo la puerta, y en el momento en el que veo su rostro la empujo hacia dentro. Asustada grita… qué infeliz… ¿no nota el silencio?… la falta de sonido ocasionada por la muerte, ¡¡¿¿no lo nota?!!
Rompo su celular, y le pido que se ponga el vestido más hermoso que ella tiene, ese que siempre quise. Llorando se acerca, me dice que le pida lo que quiera pero que no haga ningún daño. ¿Daño?, yo jamás le haría daño, no podría lastimarla.
Prendo unas cuantas velas y apago la maldita luz eléctrica. La pinto, así queda más linda… unos ojos bien negros, bien oscuros y una piel blanca… pálida como iba a permanecer hasta que la naturaleza se encargara de borrar sus huellas en esta tierra.

La abrazo… ella intenta alejarme… ¿Por qué me hace esto?, ¿acaso no aprecia el esfuerzo que estoy haciendo, acaso no siente el amor que tengo por ella… por mi mamá?

Corto su muñeca y derramo una gota en mi copa de vino, luego hago un tajo en la mía y la vierto en su copa. Tomamos, el mejor vino, sellando nuestras almas por siempre, prometiendo cuidar una de la otra… ya que corría la sangre de la otra en nuestras venas… como ocurre en todas las madres e hijas.

-cerrá los ojos, te prometo que solo va a doler un poco, sólo un poco.-
Sólo llora, ¿tan feliz se halla de estar a mi lado?

Observo mi reflejo en la hoja del cuchillo… y lo hago….
-¡por siempre!-
Sus gritos de alegría me conmovían, realmente somos felices. Una, dos, tres veces…. Hasta que deje de latir… hasta que deje de gritar.
Ya se fue de este mundo cruel, esta esperándome feliz, en otro lugar mejor.
Beso su mejilla, y luego tomo esas gotas poderosas que quitan el alma de la gente…. Espero… espero…. Y la muerte llega, mientras el viento entra por la ventana, mientras las lágrimas recorren mi rostro, y el dolor desaparece.

Sólo queda buscarla… para vivir juntas por siempre.

Ganadores de Febrero

Frase
Shika
Te crees de piedra pero el agua te ha convertido en arena

Poesía
Shika
Consuelo

Mis ojos desean tu rostro,
Espero llegar a soñarte
Te encuentro en mis nubes y pienso
Las ganas que tengo de amarte.

Comienzo a añorar a tus ojos
Y trato de hallarte en el cielo
Te encuentro perdido en las nubes
Bendices con lluvia la tierra.

¿Por qué llora la razón de mi existencia?
¿Por qué endulzas con lágrimas tu boca?
¿Por qué tientas a mis labios a besarte?
¿Por qué tienes esos tristes pensamientos?

Tus razones desconozco,
Sólo tu llanto he visto bien.
Deseo quitarte esa pena,
Deseo llenarte de bien.

Si pudiera llevar tu alma a pasear
Para que vieras el amor que te puedo dar
Si entendieras que las penas siempre se van
Si conocieras que mis penas por tí duran más.

Te abrazo fuerte y aún lloras más,
Beso tu frente y comienzas a suspirar,
Me cuentas tu dolor y tu karma,
En silencio te quedas esperando mis palabras.

Si tuviera algo que decir
Sólo puedo llorar a tu lado,
Si tu sufrimiento se calmara con mi voz
Te cantaría hasta que sangre mi garganta.

Pero tú no me necesitas,
Necesitas su mirada.
Mi consuelo sólo sirve para calmar un poco las ansias.
Me agradeces al oído y te levantas bien despacio,
Te marchas lentamente y yo sigo tus pasos.

El cielo dejó de llorar,
Mi alma se empieza a inundar.
Desearía poder calmarte,
Desearía no necesitarte.
Eres más fuerte que yo
Sólo puedo añorarte.

Relato
Shika
Ojos de Luna

Luna. Así era el nombre de esa personita tierna que enamoraba las tardes de Franco. Ella emitía luz propia, iluminaba cada segundo de la vida de Fran, llenaba de sueños las noches en vela, secaba las lágrimas, robaba sonrisas. Así era ella. Así es ella.
Franco adoraba su rojo cabello y sus verdes ojos llenos de luz e inocencia. Siempre aguantaba las ganas de besarla, de decirle que la amaba… pero esa tarde calurosa de enero en la que llovía, ella estaba “tan hermosa, tan simple, tan…” (pensaba él), que no pudo resistirse.

Luna quiso salir a caminar bajo la lluvia. Y Franco, que nunca le decía que no, la acompañó. El parque detrás de su casa era bellísimo, estaba lleno de flores y árboles. Luna adoraba ir allí a pasar las tardes en las que no tenía nada que hacer. Y justamente una de esas tardes, Franco estaba allí.

Ella levaba puesto un vestido color crema que le llegaba hasta las rodillas. Su pelo ondulado y carmesí se había mojado, pero eso la había hecho mucho más hermosa. Una sonrisa picara iluminaba su rostro, ya que caminar bajo la lluvia era algo que le daba satisfacción, y además sentía que rompía una de esas tantas reglas que su padre le imponía: “No salgas a jugar bajo la lluvia”… pero esos tiempos habían cambiado.

-Fran – Dijo ella mirándolo a los ojos mostrando algo de duda.
-¿Qué pasa Lunita?
-No me digas así – le reprochó sonriendo. – ¿Querés sentarte bajo ese árbol, es mi…?
-Favorito – dijo él que ya había oído esa frase miles de veces.
-Sí, bueno… eso – dijo algo avergonzada. – ¿Vamos?

Se sentaron bajo el árbol. La lluvia recorría las hojas y caía sobre sus cabezas, resbalando luego en sus rostros. Eso amaba Luna, la frescura de la lluvia, la simpleza del llanto del cielo.

Hablaron durante mucho tiempo. Ya había dejado de llover y un rayito de sol se asomaba indicando que pronto sus ropas se secarían. La dulce joven se apoyó en el tronco del árbol y miró hacia el cielo. Franco, ese muchacho de ojos color miel y cabello azabache, la miró casi hipnotizado admirando su belleza natural, especial, única. Él se acomodó a su lado y sus brazos quedaron pegados.

-¿No es hermoso el cielo? – Comentó ella.
-Sí. Lo es. Pero hay algo más hermoso.
Ella se dio vuelta algo dudosa y lo miró fijamente.
-¿Qué?
-Tus ojos. – Dijo Fran si poder contenerse, deleitándose con la luz que esas dos estrellas emitían.
La chica se sonrojó. Lo codeó como hacía siempre que él bromeaba.
-Luna.
-¿Qué? – Respondió ella, esta vez sin mirarlo.
-No fue un chiste.
Ella bajó la cabeza y observó por unos segundos el verde pasto de su jardín mojado ahora por la lluvia. No sabía qué decirle. ¿Por qué le hacía eso? Cada día lo soñaba y pensaba, deseaba que él simplemente no la viera como la niña amiga de toda la vida… y ahora, jugaba con eso. Para Luna lo más hermoso no era el cielo, sino la mirada de Franco, pero ¿Cómo podía su amigo jugar ese juego, cómo podía crear una pequeña ilusión sostenida por un chiste?
-Mirame Lu.
Ella accedió. Muy lentamente levantó su mirada hacia él.
Franco no pudo evitar sonreír. ¡Qué tierna era! Su inocencia lo derritió.
-No juegues conmigo Fran, ya basta.
-¿Qué no juegue contigo? Yo no estoy jugando. Mira tu reflejo en mis ojos y verás lo hermosa que estás hoy, lo tierna que te ves. Me río porque no puedo comprender cómo puede haber alguien así. Los ángeles existen, sí. Y aquí a mi lado tengo al más hermoso de todos ellos.
A Franco no le importaba confesar todo. La emoción estallaba en su pecho y no iba a contenerse, ya no más.
Corrió el pelo mojado de Luna hacia un costado acariciando suavemente su mejilla.
-Me encantaría que me digas algo Lu.
-Yo… - ¿Qué podía decirle? “No podría ver mi reflejo en tus ojos porque al instante en que me encuentro con tu mirada me pierdo en un mundo irreal donde sólo existes tú.” No, no era eso lo que quería decirle.
No la dejó pensar más y tomó su rostro delicadamente posando sus labios sobre los de ella. Se rozaron por unos segundos sintiéndose cerca, recordando lo que alguna vez soñaron. Hasta que sus corazones dijeron “basta” y se fusionaron en el beso más dulce que el cielo había contemplado jamás.
Separarse fue costoso, sus almas se necesitaban y llamaban, pero al mirarse nuevamente se perdieron en sus mundos donde solamente el otro existía. Y aunque allí no hubiera besos, estaban unidos.
-Franco… yo…
-Te amo Luna. Quizás podría decir que sos la persona más hermosa, buena, tierna y pura que conozco, podría decir que hace mucho que te miro y me pierdo en tus ojos verdes, en tu mirada llena de luz, que tu sonrisa es mi felicidad, que tus lágrimas son como ácido en mi corazón, que tus labios son néctar para los míos, que necesito de tu calor, de tu amor, de tu piel a cada segundo, todos los días. Que me paso las horas pensándote, soñándote… - Franco respiró hondo. Luna lo miraba atenta y su corazón latía a una velocidad increíble. - ¿Para que decir todo eso si un “te amo” encierra mucho más?
-Fra…
-Shh – La interrumpió él posando un dedo sobre los labios de ese pequeño ángel. – No importa Luna. No me gusta verte vacilar. Sigue contemplando al cielo, que después de tus ojos y todo lo relacionado a ti es lo más hermoso.
Ella quitó su mano suavemente.
-No me oirás vacilar. – Se detuvo un momento y sintió como se fusionaban sus miradas. – Te amo.
Franco pensó que ningún corazón había ido tan rápido como estaba latiendo el de él en ese mismo instante.
Luna acarició su rostro y lo besó de nuevo.

El sol secó sus ropas y trajo nuevamente calor en el jardín. La lluvia volvió al cielo hecha vapor, llena del amor que ellos dos se dieron en verano.